Comparativa: comprar, financiar o alquilar placas solares
Comparativa directa
Antes de firmar nada, conviene tener claras las cuatro formas principales de pagar una instalación solar en España, porque cada una reparte el riesgo, el coste y la propiedad de forma muy distinta.
| Desembolso inicial | Ahorro total a largo plazo | Propiedad | |
|---|---|---|---|
| Compra al contado | Alto | Máximo | Tuya desde el día 1 |
| Compra financiada | Bajo o nulo | Alto (menos el interés) | Tuya desde el día 1 |
| Leasing | Nulo | Medio | Opcional al final |
| Renting | Nulo | Bajo | Nunca |
La tabla resume la tendencia general; el resultado exacto depende del interés del préstamo, de la cuota del renting y del precio de la instalación concreta que estés valorando.
Cada opción, en detalle
Compra al contado
Pagas el 100% de la instalación de una vez. Es la opción que más ahorro genera a largo plazo porque no hay intereses ni cuotas mensuales que pagar a un tercero: todo el ahorro en factura es tuyo desde el primer día. El inconveniente es evidente: necesitas tener ese capital disponible sin necesitarlo para otra cosa, lo que descarta esta vía para buena parte de los hogares.
Compra financiada con préstamo
Compras la instalación (eres propietario desde el primer día, con derecho a la deducción del IRPF y a la bonificación del IBI), pero en vez de pagarla de golpe, la financias con un préstamo verde. Pagas intereses, así que el ahorro total es algo menor que al contado, pero para la mayoría de hogares es el mejor equilibrio entre desembolso inicial reducido y ahorro real a largo plazo.
Leasing
Una empresa financiera es propietaria de la instalación durante el contrato, y tú pagas una cuota mensual con opción de compra al finalizar, normalmente pagando un valor residual pactado de antemano. No accedes a las ayudas fiscales durante el periodo de leasing (no eres propietario todavía), pero sí puedes acceder a ellas si ejecutas la opción de compra final.
Renting
Muy similar al leasing, pero sin opción de compra: la instalación nunca pasa a ser tuya. Pagas una cuota mensual fija a cambio de usar la electricidad generada, y la empresa propietaria suele encargarse del mantenimiento. Es la opción con menor compromiso inicial, pero también la que menos ahorro total genera a lo largo de la vida útil de la instalación.
Cómo elegir según tu situación
Si dispones del capital y no necesitas ese dinero para otra cosa, comprar al contado suele ser la opción más rentable a largo plazo. Si prefieres no descapitalizarte pero sí maximizar el ahorro, financiar con un préstamo verde suele ser el mejor equilibrio. Si tu prioridad es cero desembolso inicial y no te importa no ser propietario, el renting es la opción más simple, aunque con menor ahorro total.
Un factor que se suele pasar por alto: si tienes previsto vender la vivienda a medio plazo, comprar (al contado o financiado) suele revalorizar el inmueble, mientras que el renting no aporta ese plusvalor porque la instalación no es tuya y, en algunos contratos, incluso complica la venta al tener que trasladar el contrato al nuevo propietario.
Preguntas frecuentes
¿Cuál de las cuatro opciones es la más elegida en España?
La compra financiada con préstamo verde suele ser la opción más habitual, al equilibrar desembolso inicial reducido con buen ahorro a largo plazo.
¿Puedo empezar con renting y comprar más adelante?
Solo si el contrato es de leasing (con opción de compra) o si renegocias directamente con la empresa de renting, que no siempre lo permite.
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